Corazón de poeta

Jamás he estado muy cerca o muy lejos
del jardín azul te cielo infinito
dentro de tu infernal pecho bendito,
mas te encuentro entre nocturnos espejos:

En ti cuentos y níveos conejos
nacen, saltan y devuelven el hálito
a las noches en las que a solas grito:
“Al diablo yo y mis tontos complejos”.

En ti poemas y rosas gerberas
brotan, adornan y dan alegría
a mis diarias pesadillas y ojeras.

¡Cuán bella es la maldita brujería
de las palabras francas y hechiceras!:
aun a distancia te siento alma mía.

Corazón de arándano

Lo tierno y lo sensual de tu mirada:
la muerte en un ocaso transparente,
orgasmo de palabras en la mente:
palparte, alma, libertad, azul, hada.

Existir creativa y plateada:
la poesía siempre en ti latente,
lluvia de cielo sosiego y sonriente:
el leerte arrullo de madrugada.

La vida en un alba roja cantando
en el pecho del alegre jilguero
que entre poemas despierta soñando.

Escribe, Muerte, en tus cuentos te espero.
Escribe, Existencia, volando, andando.
Escribe, Vida, en tus versos te quiero.

Corazón de lobo

Soy devoto a tu palabra y lindura:
a la primera, por ser de poeta;
a la segunda, por ser luz que aquieta
la oscuridad que arrastra a la tristura.

Castigo para quien error cometa
al no hallar en tus versos la hermosura:
de la muerte como madre y ternura
de las cosas de la vida concreta.

Dichoso sea quien en tu figura
inspiración encuentra sin careta
para existir valiente y una meta:
de cada día apreciar la ventura.

A Dios debo tu alegría secreta;
a ti, niña, mi sonrisa indiscreta.

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