Para L.

Una noche más que se irá,
otra sin escribirte,
una más que pasaré sentado en el balcón
hasta llegar la madrugada.

¿Qué te hace atractiva?
¿Tu mirada que dice: “Quiero tu cuerpo
como lienzo de mis caricias,
para dibujar en él un par de tardes azul desnudo;
y que el mío sea la hoja en blanco
donde a besos escribas un poema que recuerdes
mientras me apago, libre,
en habitaciones y lugares de paso”?

¿Qué te hace especial?
¿El reloj musical dentro de tu pecho?

¿Qué te hace adictiva?
¿Tu boca que sugiere: “Con elegancia humedece
el rosa natural de mis labios.
Luego sé prudente
al beber el agüita de coco que brota de ellos.
Al final derramaré en ti, y para ti,
ansias de alcanzar a tu níveo conejo”?

Una noche más que se irá, otra sin escribirte,
una más que pasaré sentado en el balcón,
hasta llegar la madrugada,
pensando en tu alma de Cheshire.

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