En una habitación fría como el cuarto de terapia intensiva de un hospital y solitaria como la celda de una prisión, Alma sueña con regresar a casa. Le causa temor estar ahí, y más cuando escucha en voz de una mujer y de un hombre, vestidos del color de la nieve, que su condición es inexplicable y su situación complicada. Su piel blanca ha ido perdiendo suavidad; su cabello rubio dorado, brillo; las finas facciones de su cara, vida.

El cuerpo es la morada del alma, el alma cuerpo hecho belleza y la belleza una maravilla seductora de doble filo.

Recuerda que el día que cumplió quince años, antes de ir a dormir, se miró en un espejo. En nada le ayuda: desde hace más de un año está en coma en el Reino Material, y reclusa en el Reino Onírico. En ningún momento debió pasar por alto dos de las siete reglas de los viajeros astrales:

*Ten cuidado con lo que te rodea dentro y fuera de casa.

*Nunca permitas que la belleza de tu reflejo te seduzca.

Publicado en Revista (R)registromx #32 Hogar

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