Yo podría ser ése
que te baje la tanga,
o el bóxer, o las bragas,
para romperte la pupita
a mordiscos o a pinchazos;
ése que te lleve al hotel Paraíso,
o al motel Pegaso,
para volar solo al infinito;
ése que te invite a su habitación
para ayudarte a encontrar
las puertas del Edén;
ése que te entregue luces neón
para antes de en tu cuerpo
ser en tu pensamiento:

La muerte pequeña.

Yo podría ser ése,
sólo pídemelo;
a fin de cuentas,
somos títeres del deseo
y yo no soy adivino.

Publicado en Revista Literaria y Poética la Noche de las Letras, vol. 3points-567756_1280

Anuncios